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Mostrando entradas de mayo, 2014

La batalla

Era una auténtica guerrera. Siempre de batalla en batalla. Nunca huyó, siempre se enfrentó. Jamás permitió que su miedo fuera más fuerte que su fe. Y a pesar de ello, no siempre vencía en el primer asalto. Cuando la debilidad se apoderaba de ella, más grande era su afán de lucha pues mayor era el milagro que se obraba. Tras alguna caída se sentía incapaz, pero de inmediato recordaba las victorias acontecidas y alzaba el rostro. Crucial es pues la memoria del pasado que guía el futuro con paso firme. Gracias a ello, j amás se rindió. Y es que, la más intrépida de las batallas era contra ella misma.

Bonita

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Sería lo que quisiera, porque quería lo que era.

Microcuento

Era tan fuerte el ruido que le envolvía que ni tan si quiera podía escuchar sus latidos. Se sentía perdido, confundido, desorientado...sólo quería salir de allí. Todo dolía, todo molestaba, todo inquietaba. Compró afecto. No funcionó. Silenció dolores. Pero el ruido no cesó. Se vendó los ojos y el amor le atrapó. 

Volar

-¿Por que contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar?                                                                                                                                                                               Hellen Keller

El valor del tiempo

Hasta que no te valores a ti mismo no valoraras tu tiempo. Y hasta que no valores tu tiempo no harás nada con él.                                              M.Scott Peck

Para siempre

 “El que sólo ama hoy y no le interesa amar mañana, no sabe lo que es el amor, pero sí el capricho. El verdadero  amor quiere durar para siempre”                                    JPII

MIcrocuento

Ella escribe para no dormir, dice que es más fácil soñar así. Anónimo

Microcuento

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Pensó con una flor enamorarla y encandilado se fue él de su sonrisa al mirarla. 
"No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón".                                    JPII

Perfecto

Una vez más, volvía a darse de bruces con el canto de una advertencia. Pese a vérselas venir se sentía completamente incapacitado. Sin embargo, aquella vez estaba tranquilo. Ya no se juzgaba a sí mismo. Aceptó esa imperfección perfecta al descubrir perfectamente que de imperfección no se trataba pues perfecta limitación era la que le perfeccionaba.