Perfecto

Una vez más, volvía a darse de bruces con el canto de una advertencia. Pese a vérselas venir se sentía completamente incapacitado. Sin embargo, aquella vez estaba tranquilo. Ya no se juzgaba a sí mismo. Aceptó esa imperfección perfecta al descubrir perfectamente que de imperfección no se trataba pues perfecta limitación era la que le perfeccionaba. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lo sensato

Fragmento de Julio Cortázar.