Sin el re





La brisa irrumpió en el aparente orden de aquella oscura habitación para levantar el polvo acumulado de otoños olvidados. Papeles deslizándose por la cálida atmósfera y corazones consternados de fracasos no sanados. Grandes puentes y ni un ladrillo. Intenciones olvidadas, ninguna acción realizada. Fue aquella brisa la que arrojó el velo de una mentira edificada sobre afanes mediocres de vidas infestadas de mentiras. Apariencias y nada más. Aquella brisa susurraba la esencia de un querer despertar de nuevo, de un revivir. Pero esta vez, sin el re. 

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