Microcuento






Él le quería bien dura, y ella, falta de ganas de tratar con míseros engreídos con valor de alzar su mirada por encima de cualquier criatura que debilidad humana mostrara, decidió entregarle sus pendientes de perlas. Ellas no se romperían ni quebrarían ante tales exigencias. Tuvieron el final deseado. Él obtuvo la dureza que tanto ansiaba y ella se liberó del peso que tanto le consternaba: él.  

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