Mi Microcuento
Aquel día se dio cuenta que, por más que quisiera e intentara, no podía controlar su vida. Se le cayó el mundo a sus pies. Sin planes ni horizontes, ya que los pasados se encontraban destruidos, bajó la guardia. Dejó de defenderse ante cualquier injerencia no prevista, ante cualquier estado no imaginado en sus sueños de infancia. Se relajó, vivió. Comprendió el valor de un instante, se enamoró del perfume cotidiano, soñó paisajes infinitos, voló recuerdos olvidados, oyó colores dorados. M.