La autenticidad es belleza
La autenticidad es belleza. El entorno resulta tan exigente que inconscientemente nos lleva a un desgarrador perfeccionismo. Cada gesto aguarda una respuesta, la respuesta. Esta puede determinar toda la concepción sobre nosotros mismos. Nos ahogamos, no llegamos a la altura. Matamos a aquellos que son diferentes. Envidiamos su libertad. Y cuando piensas que eres una persona independiente, que controlas tu vida y cada detalle que la compone, te das cuenta que eres la persona esclavizada, incapaz de expresar tu sincera opinión. Prefieres callar y no enfrentar. Te tienen cogido. Les interesa que pienses que eres libre para mantenerte así, como estás, paralizado. Les viene muy bien ver tu rostro mirando al suelo. Has tenido la libertad de esclavizarte. Y mientras unos pocos, no los más inteligentes, sino los más humanos, han sabido emplear a la perfección su bien más preciado, su libertad. Son ellos mismos, preciosos, auténticos. Y lo ven todos,...