La injusticia que quema pero no mata. Vive poco a poco, en silencio, en lo íntimo. Esa, esa es mi inspiración para crear y no odiar. Es ínfimo y a la vez infinito. Débil pero a la vez indestructible. Esta injusticia tiene un sentido, quizás me atrevo a decir que es una suerte sufrirla porque te lleva a despertar, a ver más allá. Sobre ella se edifica la creación de una historia, mi historia. Se desprende una llamarada de fuerza como fuego que abrasa y arrasa, pero no destruye ni mata, sino salva. Entonces pues demos gracias por la incomprensible e impotente injusticia que a los ojos limitados del hombre no haya significado.