Se instaló en el alfeizar de mi ventana y dice que no quiere volar. Lo siento, ya es hora. Has estado demasiados días viendo caer las hojas de los fresnos, pero todo acaba. Es primavera. No, lo siento, no te acompaño. Me quedo a la espera de que marches y pueda abrir esa ventana que durante tantas jornadas permaneciste. Entra el aire, que sensación la respirar de nuevo. Vivir como antes, aquellos días de ojos vidriosos y mirada que anhela... que te anhela a ti, a ese amor de libertad. Tus días acabaron. Hasta nunca, hasta siempre. Por ti vencí