Es auténtica y vive sin recetas.
La belleza es tan compleja y a la vez tan sencilla que jamás ha sido alcanzada plenamente, pero siempre, ha existido. Es abstracta, subjetiva y se ajusta una serie de esquemas mentales determinados por la influencia de un entorno concreto. Ser bello no está mal, el problema aparece cuando es obligatorio serlo. Cada persona es preciosa por si misma, y desprende luz propia, irradia belleza. Sin embargo, lo más extraordinario de lo bello es que emociona, se siente. Como diría Rousseau : "Quitad de los corazones el amor por lo bello, y habréis quitado todo el encanto a la vida".